Algunas cosas no son para prometerse.
Deja que la sangre caiga lentamente.
Con diecisiete años, joven y con vida,
sueños, deseos, metas...
... cosas que ya no valen nada.
Una y otra vez, heridas abiertas
por sentimientos humanos que duelen,
perturban al alma y le quitan lo puro.
Dejen me ser inocente y triste.
Eso es lo que pido.
Egoísta, así me dicen.
Suicida me dice la ciencia.
De loco me tachan los psiquiatras
y los locos de héroe.
-Promete no volver a hacerlo-
no hay respuesta, solo silencio.
Calma y tranquilidad que perturban el alma.
Eso, no puedo prometerlo.
-Lo siento-
decirlo se ha vuelto tan común en mi.
Sentir que no existes y tener vida. Ser.
Un condenado, sufrir y vivir.
-No lo hagas-
me decía antes la conciencia.
Hoy solo calla y mira a la expectativa,
¿Que haras? Me pregunta.
La cuchilla acaricia mi muñeca
lenta y calmada se desliza sobre mi piel,
adiós venas, tendones y arterias.
Bienvenida muerte.
Hay promesas que no pueden hacerse.
Nota del autor: Mil disculpas por meses de inactividad, la universidad, el trabajo, la falta de inspiracion y mi estado de animo no ayudan mucho a que siga publicando.