sábado, 25 de diciembre de 2010

Trece años

A sus 13 años todo termino.
Una sabana alrededor de su cuello,
asegura la puerta del baño y todo inicia,
minutos eternos de dolor, desesperación, angustia,
ira, odio, amor, arrepentimiento y tristeza.

Tres minutos y la conciencia se va,
su cuerpo deja de respirar, el cerebro lucha
por oxigeno, se resiste a morir.
La muerte ha ganado o
¿es ella quien se ha rendido?

En la mañana temprano
un grito, una llamada telefónica,
luego paramedicos, policías y peritos,
se confirma el deceso, se toman fotos y se investiga,
el lugar de los hechos esta acordonado. Un celular,
la mayor pista, sin carta póstuma ni despedida.

13 años, rigor mortis de 4 horas,
hormigas en la boca y ojos, consumiendo un cuerpo...
...que hace tiempo murió. Una sabana en el cuello,
la cara morada y sin expresión.
Se levanta el cuerpo y se hace la autopsia.

Las horas pasan y la muerte se ha ido,
dejando su obra marcada de sufrimiento,
esa es su firma, daño y odio.
Un deseo y mucha tristeza, depresión y desconsuelo
por causas ajenas a su comprensión.

Porque la vida es cruel, así ella lo vio,
sus padres, hermanos, familiares y amigos,
ellos que han sido marcados por la muerte en vida
ya que nada pudieron hacer, esa alma esta perdida.

No es necesaria la autopsia psicología, el motivo
ya es conocido, se hace el reporte y todo termina,
no hay culpables mas que uno mismo,
sin embargo todos contribuimos.
Nos matamos por odiar y causar dolor, así castigamos.

Un velorio lleno culpa, tristeza y odio.
Un entierro triste para quien ha condenado su ... alma.
A los 13 años ella decidió terminar todo,
su corazón estaba afligido por motivos ajenos a ella,
¿en la muerte encontró la solución o su condena?
No lo se, a su corta edad dejo de existir.

1 comentario:

triste solitario dijo...

Tu escrito me ha hecho recordar el suicidio de mi hermana, realmente profundo, no tengo nada más que decir, solo que sigas escribiendo